martes, 9 de octubre de 2007

"Si perdí la razón no fue por amor, fue por soledad"

A ver si entiendo un poco…esto no es amor!! Claro que no! No es que no le quiera llamar amor por como sean las situaciones ni nada por el estilo, simplemente porque lo que yo puedo llegar a sentir es lo mismo que puedo estar recibiendo…y no tiene nada que ver con amor! Me causa gracia hasta estarlo planteando como si en alguien pudiera caber alguna duda al respecto…ni siquiera yo lo dudo…y si lo dudé en algún momento, cosa que hoy se me hace muy difícil reconocer, fue por esa porquería de los ideales…ya saben a lo que me refiero, a esa vida que nos armamos en nuestras mentes… la que está ahí detrás de la puerta de la sala de espera!!!. Pero es que no nos damos cuenta al final no hay nada? Sólo el vacío que nos deja el mirar a la sala, mirar el reloj y ver que nos pasamos esperando, planificando, imaginándonos felices pero siempre “luego de…”.
Lo más curioso es que nos parece escuchar voces detrás de esa puerta y creemos que hubo gente que realmente la pasó, pero no! Alguien se acerca, la abre y te invita a pasar por un ratito (sólo un ratito) y te encontrás con que es otra sala de espera, hay otro reloj que pasa y capaz en lo primeros cinco minutos te encontrás a gusto pero después tenés dos opciones: te aburrís y te vas o te echan, es simple, las personas que ahí se encuentren van a tener la mirada fija en otra dirección, la de una nueva puerta.
Ahí si que te sentís perdido y buscas desesperadamente tu nueva puerta, una nueva sala a la que entrar, y esa es tu nueva meta, puede que se te abran otras puertas pero estás ciego, no las ves. Cuando querés acordar te desviaste totalmente de camino y ahí te culpás a vos y a todas las personas que te fuiste cruzando en cada sala, te querés olvidar de todo y efectivamente lo hacés, pero ya nunca sabrás el camino de regreso.
Finalmente, cuando ya está por dar la vuelta completa la aguja del reloj, si tenés suerte, llegás a una nueva sala, de ahí salen un millón de puertas pero ya no te interesa entrar a ninguna, ahí te sentís a gusto, porque aprendés a observar cada rincón, te das cuenta que esa sala tan hermosa tiene mucho en común con salas en las que estuviste antes, cosas que no aprendiste a valorar cuando te quedaba tanto tiempo. Ahora lo único que deseás es volver atrás para percibir cada aroma, cada sonido, cada color y cada sensación que obviaste en tu camino anterior, mirás hacia atrás, abrís una de las puertas, esa que crees te va a llevar a las salas por la que ya pasaste, es tu nuevo deseo, volver atrás y apreciar cada espacio.
La abrís…y no hay nada! Seguías estando en la misma “enorme” sala subdividida en la que te pusieron, otra vez esperando algo…y la aguja dio la vuelta completa.

1 comentario:

MARIANA dijo...

estas sensaciones las reconozco, me parece estar viviendolo. a veces también quiero determe y correr hacia nuevas puertas, que me llevaran a buscar otras...y así... muy lindo tu blog.