LOS ALBAÑILES
Meta: Sentirse bien
Jugadores: 2 o más (probablemente el número de jugadores vaya cambiando a lo largo del juego).
Edad: Recomendado para personas de entre 15 y 25 años (aproximadamente)
Materiales: Un tablero, un dado, pintura en spray, ladrillos.
Objetivo: Construir el muro más alto y compacto posible.
Metodología: El jugador debe comenzar interrelacionándose con sus, en un principio, compañeros de juego. Para conseguir construir el muro, al jugador le son dadas todas las herramientas desde que comienza el juego, es su decisión estratégica, elegir cuándo y cómo utilizarlas.
El tema es el siguiente, luego de las primeras rondas de tirada de dados, es probable que cada vez que un determinado compañero de juego avance a la meta usted se verá obligado a retroceder, es aquí cuando se le permite hacer uso de sus ladrillos. Puede utilizar la pintura para, antes de colocar el ladrillo, ponerle un graffiti que sólo van a ver sus, ahora ya, posibles competidores. Las frases más usadas para los primeros ladrillos son“ jajaj” , transmitiéndole una sensación al competidor de que todo está bien, o un “te entiendo” con las mimas intenciones de fingida comprensión. A medida que el juego avanza el jugador puede encontrarse cada vez más lejos de la meta y de sus, para entonces, rivales (generalmente con un énfasis en uno se ellos). Es aquí cuando se encuentra cada vez con más y más ladrillos, en los que usualmente se visualizan graffitis del estilo “no me importa”, “no te escucho”, “no te veo”, “no te creo”, “no te quiero”…. Por encima y ya casi al final del juego otros como: “me hice un cambio” “hay alguien mejor que vos que está conmigo acá atrás”, “lo estoy superando definitivamente”, “estoy super feliz”.
El final del juego se da en cuanto el último ladrillo quede colocado, habitualmente con el graffiti que dice “¿Te conozco?”.
Y así es como el jugador cumple su objetivo (sí, ya sé que para entonces usted, jugador, va a encontrarse lejos de la meta, pero no se preocupe, nadie lo notará…)
…………………………………………………………………………………………
Qué bueno que puede sentirse a veces jugar a los albañiles! Nos creemos que somos capaces de crear fuertes paredes que impidan que lo demás nos vean… y efectivamente lo logramos. Nos quedamos escondidos, nos mostramos fríos e indiferentes y al principio se siente muy, muy bien. Ya dejamos de ser nosotros para ser la pared, porque si hay algo que habla de nosotros aunque a veces nos cueste admitirlo es la forma en la que las personas cercanas nos pueden percibir, y eso da miedo. Por eso, al hacer de albañiles, ya no somos más nosotros, ni para quién nos vé ni para nosotros mismos, no somos más que eso, un muro que no siente, que no sufre, sin colores pero sin dolores, nos sentimos a gusto y creemos que por fin sabemos quienes somos y en donde estamos parados, todo gracias a ese jueguito que es muy simple, porque vamos a ser realistas, la frivolidad es el camino más fácil.
Ahora, no nos olvidemos que los atajos casi nunca son buenos y que al construir esa pared no solo estamos privando a los demás y a nosotros mismos de ver lo que realmente somos, sino que nos estamos olvidando de ver todo lo que pasa a nuestro alrededor. Sí, este juego es un juego muy egoísta y lo sabemos, aun así nos gusta. Pero cuidado: como principiantes debemos tener suma precaución, a este juego solemos jugar en momentos de mayor debilidad, y de igual característica es la resistencia del muro que construimos. Un día éste se nos puede caer encima, vamos a quedar bajo escombros pero la gente no nos va a ayudar, no nos va a ver, solo va a ver la misma pared que veía antes, sólo que hecha escombros. Ya no recordarán nada de lo que había detrás de esa pared (porque en esencia somos todos iguales y cuando algo no nos corresponde optamos por el olvido). Mientras tanto nosotros estaremos ahí abajo, invisibles, alcanzando la muerte que nosotros mismos provocamos…y que para muchos otros nos llegó hace rato.
miércoles, 25 de julio de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario