miércoles, 5 de diciembre de 2007

Otros

Y vienen otros
Y el silencio
Y la duda
Y vienes tú
Que no estás
Que nunca vas a estar
Sino de paso
Y vienen otros
Leve esperanza
De que te lleven
Desde donde no estás
Porque te vas
Porque tu camino no termina acá

sábado, 20 de octubre de 2007

emm...nada...eso...

Hoy está todo un poco mejor, incluso mejor que antes que todo esto pasara. No que durante el comienzo, por supuesto, los comienzos son inigualables. Los finales también lo son. No exactamente los finales sino esos momentos cuando se sienten cerca y las alegrías del pasado se acentúan. Pero no, este no es el caso. Este sentimiento de que “no hay mejor amor que el que ya pasó” no lo conozco por experiencia propia, me lo contaron canciones, libros, películas; lo noté en amigos y lo noté en vos.
Me encantaría que esto tuviera un final, me encantan los “finales (¿?)”, tal vez porque nunca tuve uno, porque nunca tuve una historia completa, y tampoco un amor…debería estar prohibido.

martes, 9 de octubre de 2007

"Si perdí la razón no fue por amor, fue por soledad"

A ver si entiendo un poco…esto no es amor!! Claro que no! No es que no le quiera llamar amor por como sean las situaciones ni nada por el estilo, simplemente porque lo que yo puedo llegar a sentir es lo mismo que puedo estar recibiendo…y no tiene nada que ver con amor! Me causa gracia hasta estarlo planteando como si en alguien pudiera caber alguna duda al respecto…ni siquiera yo lo dudo…y si lo dudé en algún momento, cosa que hoy se me hace muy difícil reconocer, fue por esa porquería de los ideales…ya saben a lo que me refiero, a esa vida que nos armamos en nuestras mentes… la que está ahí detrás de la puerta de la sala de espera!!!. Pero es que no nos damos cuenta al final no hay nada? Sólo el vacío que nos deja el mirar a la sala, mirar el reloj y ver que nos pasamos esperando, planificando, imaginándonos felices pero siempre “luego de…”.
Lo más curioso es que nos parece escuchar voces detrás de esa puerta y creemos que hubo gente que realmente la pasó, pero no! Alguien se acerca, la abre y te invita a pasar por un ratito (sólo un ratito) y te encontrás con que es otra sala de espera, hay otro reloj que pasa y capaz en lo primeros cinco minutos te encontrás a gusto pero después tenés dos opciones: te aburrís y te vas o te echan, es simple, las personas que ahí se encuentren van a tener la mirada fija en otra dirección, la de una nueva puerta.
Ahí si que te sentís perdido y buscas desesperadamente tu nueva puerta, una nueva sala a la que entrar, y esa es tu nueva meta, puede que se te abran otras puertas pero estás ciego, no las ves. Cuando querés acordar te desviaste totalmente de camino y ahí te culpás a vos y a todas las personas que te fuiste cruzando en cada sala, te querés olvidar de todo y efectivamente lo hacés, pero ya nunca sabrás el camino de regreso.
Finalmente, cuando ya está por dar la vuelta completa la aguja del reloj, si tenés suerte, llegás a una nueva sala, de ahí salen un millón de puertas pero ya no te interesa entrar a ninguna, ahí te sentís a gusto, porque aprendés a observar cada rincón, te das cuenta que esa sala tan hermosa tiene mucho en común con salas en las que estuviste antes, cosas que no aprendiste a valorar cuando te quedaba tanto tiempo. Ahora lo único que deseás es volver atrás para percibir cada aroma, cada sonido, cada color y cada sensación que obviaste en tu camino anterior, mirás hacia atrás, abrís una de las puertas, esa que crees te va a llevar a las salas por la que ya pasaste, es tu nuevo deseo, volver atrás y apreciar cada espacio.
La abrís…y no hay nada! Seguías estando en la misma “enorme” sala subdividida en la que te pusieron, otra vez esperando algo…y la aguja dio la vuelta completa.

miércoles, 25 de julio de 2007

Mi juego favorito...

LOS ALBAÑILES

Meta: Sentirse bien

Jugadores: 2 o más (probablemente el número de jugadores vaya cambiando a lo largo del juego).

Edad: Recomendado para personas de entre 15 y 25 años (aproximadamente)

Materiales: Un tablero, un dado, pintura en spray, ladrillos.

Objetivo: Construir el muro más alto y compacto posible.

Metodología: El jugador debe comenzar interrelacionándose con sus, en un principio, compañeros de juego. Para conseguir construir el muro, al jugador le son dadas todas las herramientas desde que comienza el juego, es su decisión estratégica, elegir cuándo y cómo utilizarlas.
El tema es el siguiente, luego de las primeras rondas de tirada de dados, es probable que cada vez que un determinado compañero de juego avance a la meta usted se verá obligado a retroceder, es aquí cuando se le permite hacer uso de sus ladrillos. Puede utilizar la pintura para, antes de colocar el ladrillo, ponerle un graffiti que sólo van a ver sus, ahora ya, posibles competidores. Las frases más usadas para los primeros ladrillos son“ jajaj” , transmitiéndole una sensación al competidor de que todo está bien, o un “te entiendo” con las mimas intenciones de fingida comprensión. A medida que el juego avanza el jugador puede encontrarse cada vez más lejos de la meta y de sus, para entonces, rivales (generalmente con un énfasis en uno se ellos). Es aquí cuando se encuentra cada vez con más y más ladrillos, en los que usualmente se visualizan graffitis del estilo “no me importa”, “no te escucho”, “no te veo”, “no te creo”, “no te quiero”…. Por encima y ya casi al final del juego otros como: “me hice un cambio” “hay alguien mejor que vos que está conmigo acá atrás”, “lo estoy superando definitivamente”, “estoy super feliz”.
El final del juego se da en cuanto el último ladrillo quede colocado, habitualmente con el graffiti que dice “¿Te conozco?”.
Y así es como el jugador cumple su objetivo (sí, ya sé que para entonces usted, jugador, va a encontrarse lejos de la meta, pero no se preocupe, nadie lo notará…)


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Qué bueno que puede sentirse a veces jugar a los albañiles! Nos creemos que somos capaces de crear fuertes paredes que impidan que lo demás nos vean… y efectivamente lo logramos. Nos quedamos escondidos, nos mostramos fríos e indiferentes y al principio se siente muy, muy bien. Ya dejamos de ser nosotros para ser la pared, porque si hay algo que habla de nosotros aunque a veces nos cueste admitirlo es la forma en la que las personas cercanas nos pueden percibir, y eso da miedo. Por eso, al hacer de albañiles, ya no somos más nosotros, ni para quién nos vé ni para nosotros mismos, no somos más que eso, un muro que no siente, que no sufre, sin colores pero sin dolores, nos sentimos a gusto y creemos que por fin sabemos quienes somos y en donde estamos parados, todo gracias a ese jueguito que es muy simple, porque vamos a ser realistas, la frivolidad es el camino más fácil.
Ahora, no nos olvidemos que los atajos casi nunca son buenos y que al construir esa pared no solo estamos privando a los demás y a nosotros mismos de ver lo que realmente somos, sino que nos estamos olvidando de ver todo lo que pasa a nuestro alrededor. Sí, este juego es un juego muy egoísta y lo sabemos, aun así nos gusta. Pero cuidado: como principiantes debemos tener suma precaución, a este juego solemos jugar en momentos de mayor debilidad, y de igual característica es la resistencia del muro que construimos. Un día éste se nos puede caer encima, vamos a quedar bajo escombros pero la gente no nos va a ayudar, no nos va a ver, solo va a ver la misma pared que veía antes, sólo que hecha escombros. Ya no recordarán nada de lo que había detrás de esa pared (porque en esencia somos todos iguales y cuando algo no nos corresponde optamos por el olvido). Mientras tanto nosotros estaremos ahí abajo, invisibles, alcanzando la muerte que nosotros mismos provocamos…y que para muchos otros nos llegó hace rato.

sábado, 7 de julio de 2007

...

Contrariamente a lo que muchos piensan, existen varios tipos de silencios. Algunos lindos y otros feos.
Se de alguien que los colecciona. Siempre anda con una mochila llena de bollones, y cada vez que encuentra uno lo guarda y lo etiqueta:

El silencio de la mañana.
El silencio de la tarde.
El silencio de la noche.
El silencio de la casa de los abuelos.
El silencio del baño.
El silencio de las placitas.
El silencio de la playa.
El silencio de la ciudad.
El silencio del campo.
El silencio en el teléfono.
El silencio que incomoda.
El silencio adecuado.
El silencio después de estornudar.
El silencio de no tener nada que decir.
El silencio de no poder decir nada.
El silencio de la espera.
El silencio de la culpa.
El silencio de estar solo.
El silencio de estar acompañado.
El silencio que dice mucho.

Dicen que esta en busca del silencio perfecto, ese que es capas de sonar como la música más linda sin tener ni un solo sonido, capas de susurrarnos al oído todas las respuestas a las preguntas que tenemos.
Quizás ya lo encontró y no lo supo distinguir.
Tal vez tenga todas las respuestas a sus preguntas guardadas en un bollón y no lo sabe.

martes, 19 de junio de 2007

Fiebre de Sábado por la noche

No soy yo, no soy yo que escribo, en dónde estoy? No me encuentro! Qué busco? Si no sé ni lo que quiero, sí sé…sí sé...quiero que vuelva, quiero todo como antes, me quiero de vuelta! La quiero de vuelta porque ella era yo… o yo ella? Yo era ella ! Soy yo quien dejó de ser, ella no podía ser yo, no existo yo… Y si vuelvo a ser un niño? Ahí sabia quién era…por qué la conocí? Me mató! Por ella dejé de existir! No sé que me gusta, no sé pensar solo, perdí mi sentido crítico, sí, ese que alguna vez fue lo único que me hizo sentir seguro, lo único de lo que estaba orgulloso, de mi forma de pensar, esa mente, esa mente que ahora odio, la odio porque me llevó a pensar en ella, a convertirme en ella , ella ahora me dejó y perdí todo, no existo, me pierdo…todo su culpa, la suya y la de esos bichos en la pared…sí, esos, que salen de todos lados...vienen para acá a terminar conmigo, se acercan, tengo miedo, miedo de morir…no, no tengo miedo, ya hace rato estoy muerto, ella me mató, la odio la ,odio como no quise a nadie jamás. Qué digo? Tengo que salir de acá, conocer a alguien…pero cómo? Cómo le hablo sin pensar como ella? Sin hablar de su temas? No tengo otros temas que los que a ella le interesan, sigo siendo ella. Eso es! Sigo existiendo, sigo siendo ella, sigo pensando por ella, sigo haciendo lo que a ella le gusta hacer, se fue sí, pero todavía quedo yo, queda esa ella en la que me transformé y eso es lo que soy, ella, por todo lo que me enseñó, por meterse tanto en mi cabeza hasta ocuparla toda. Los bichos se van, soy ella que hoy va a salir, va a salir para, sin dejar de ser ella, buscar convertirse en alguien más.